martes, 7 de febrero de 2012

Mi enfremo Corazon





Nadie lo sabía, no era más que uno de nuestros grandes y ocultos secretos ante el mundo, no por vergüenza, ni por el que dirán, no es que sintiera encima las miradas ajenas, o que sintiera arrepentimiento por algo, pero ya no había vuelta atrás.
Las sabanas con tinte granate, como testigos de aquella realidad atroz para algunos, que no concebían aquel acto impuro como verdadero amor, y que ya no podía tolerar esos inmundos celos descabellados, que cada día mas feroces se presentaban a mi mirada, el verlo en brazos ajenos a los míos que le hubiesen brindado la calidez absoluta, todo aquello que hubiera querido se le concedería con creces.
Pero me rechazo, no porque no me quisiera, por miedo… no de mi pero nuestra estirpe se interponía en nuestro camino, jamás pensé que las cosas llegarían a tal extremo de ver esos zafiros apagados, nublados aun en los lamentos de agua que dejaban un recorrido por sus pálidas mejillas.
El tuvo la culpa…El me engaño
A pesar de ser mi consanguíneo, no era pecado ¿o sí?, de tantas veces que me dejo tomarlo sobre estas mismas sabanas y después simplemente se fue con otro, que lo nuestro no podía seguir, que todo era un maldito error, una confusión desmedida de sentimientos fraternales llevados a la locura en nombre del frenesí y el éxtasis de sentir esa piel envuelta en sudor adherida a la otra.
Cuando recupere la conciencia apenas me di cuenta de cómo la situación se fue de mis manos, note al arma afilada que sostenía con horror, y a aquella persona de mente pueril ya desvanecida, de vida y de virtud, el cuerpo tendido entre las sabanas goteantes de la vida que se había fugado de la habitación. Sus manos perfectas cual pianista y esos rizos ébanos, gemelos a los míos, como mirarse en un crudo espejo. Aun podía escuchar el ensordecedor aullido de su agonía, mientras le atravesaba con mi hombría a la fuerza, pidiendo a gritos que me detuviera, ignorado en su plañido mientras la navaja se llevaba la limitada fuerza que le quedaba, arrancando un alarido más por cada corte en ese esbelto dorso que ya rebosaba de liquido escarlata y vertiendo mi semilla en la adolorida cavidad, para en el éxtasis del orgasmo rebanar su cuello de un lado a otro…
Y dejo me moverse, el ruido termino
¿Y ahora?...no podía contener las lagrimas al vislumbrar lo que había hecho, por una causa tan superficial, la circunstancia de saberme traicionado pudo más que mi voluntad en un momento, y ya se acabo, con su vida afuera, la mía le alcanzaría en alguna parte, no importa donde, no espero redención para mi aquejado corazón, así que te lo regalo, hermano.
Lo terminante que percibí fue un inmenso dolor, como una quemadura sobre la piel, mi pecho sangrante que rociaba las baldosas, que hacía que me recorriera un frio descomunal por todo el cuerpo mientras mi vista se iba nublando rápidamente para regalarle una última mirada insania a tu sensual cuerpo.



2 comentarios:

  1. Muy bonito, me ha gustado mucho.
    :)
    Sólo puedo decirte, como corrección, que tengas un poco más de "ojo" en las tildes. Ejemplo, la diferencia entre "él y el" ^^

    Pero, fuera de eso, todo lo demás me ha encantado. Un beso y ya seguiré leyendo, eh! un beso, bonita n.n

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  2. Wow, no sé qué decirte, me encantó.
    Creo que usaste muy bien el misterio al principio y el drama al final. Te felicito.
    Iba a comentarte lo de la tilde en "él", pero ya te lo han dicho ^^U
    Así que nada, mis ánimos para que continúes escribiendo así.
    ¡Nos leemos!

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